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Gestión en Salud y Seguridad Social • ISSN: 2215-6216 • Vol. 5 (S1): e2026257, Agosto, 2026
(Publicado Ago. 07, 2026)
Vocación en duelo: el peso de servir tras la pérdida
Vocation in mourning: the burden of serving after loss
Hansel Sequeira Briceño1; https://orcid.org/0009-0004-2114-051X
1. Médico, Dirección Regional Huetar Atlántica, Caja Costarricense de Seguro Social; Limón, Costa Rica; hasequeir@ccss.sa.cr
https://doi.org/10.62999/ren9ek11
Durante más de 20 años, un profesional de enfermería
de la Caja Costarricense de Seguro Social dedicó su vida
a cuidar, aliviar y acompañar a personas en sus momentos
más vulnerables. Su vocación siempre estuvo marcada por la
empatía, el compromiso y la entrega. Sin embargo, ningún
protocolo ni capacitación lo preparó para enfrentar uno de
los dolores más profundos: la enfermedad crítica y el poste-
rior fallecimiento de una hija adolescente.
La joven ingresó al Servicio de Emergencias de un hos-
pital con un cuadro grave que evolucionó rápidamente. En
pocas horas, su condición se deterioró de forma significativa.
El profesional, aunque era parte de la institución, fue excluido
de la atención directa por razones éticas y emocionales. Aun
así, vivió cada minuto con la angustia de un padre y la con-
ciencia de un trabajador de la salud.
El equipo médico hizo todo lo posible. Se brindaron tra-
tamientos, vigilancia clínica y acompañamiento. No obstante,
la enfermedad avanzó sin tregua. Finalmente, se planteó la
decisión de limitar medidas invasivas y permitir un proceso
de muerte digna.
El profesional fue consultado como padre, no como
enfermero. En ese instante enfrentó uno de los dilemas éti-
cos más profundos: aceptar la partida de su hija, sabiendo
que no había más posibilidades razonables de recupera-
ción, o insistir en prolongar intervenciones que podían au-
mentar el sufrimiento.
Dilema ético y principios bioéticos involucrados
• Autonomía:
aunque se trataba de una persona menor
de edad, había expresado en momentos de lucidez su
deseo de no sufrir más. Su padre debía interpretar y res-
petar esa voluntad, aun cuando emocionalmente resul-
tara bastante doloroso.
• Benecencia y no malecencia:
el equipo de salud bus-
caba aliviar el sufrimiento, no prolongarlo. Continuar con
intervenciones invasivas podía resultar más dañino que
beneficioso. El padre comprendía esto como profesional,
pero como familiar la línea entre ayudar, esperar y dejar
ir se volvía especialmente difícil.
• Justicia:
la atención brindada fue equitativa, sin privile-
gios por ser familiar de una persona funcionaria. Las de-
cisiones se tomaron procurando respetar los principios
éticos, la condición clínica y la dignidad de la paciente.
Impacto humano y profesional
Tras el fallecimiento de su hija, el profesional enfrentó
una etapa de duelo profundo. La institución le ofreció apoyo
emocional y tiempo para recuperarse. Su regreso al trabajo
fue silencioso, pero cargado de significado.
Cada persona atendida le recordaba la fragilidad de la
vida. Cada decisión clínica lo conectaba con el momento en
que tuvo que despedirse. Sin embargo, lejos de disminuir su
compromiso, esa experiencia lo volvió más humano, más em-
pático y más consciente del dolor ajeno.
En una ocasión, al acompañar a una familia angustiada
por una situación compleja, una madre le preguntó si aún de-
bía tener esperanza. Él respondió con serenidad:
—La esperanza no siempre está en la cura; a veces está
en el amor con que acompañamos.
Esa frase, nacida del dolor, se convirtió en una nueva for-
ma de comprender su vocación.
Reexión nal
Este relato visibiliza una realidad que muchos profesio-
nales de salud enfrentan: el duelo personal en medio de la
responsabilidad institucional. Continuar sirviendo después
de una pérdida profunda no significa que el dolor desaparez-
ca, sino que la experiencia puede transformarse en una forma
más humana de acompañar a otros.
La bioética no es solo teoría. Es práctica viva en cada de-
cisión, en cada gesto y en cada silencio. También exige reco-
nocer la humanidad de quienes cuidan, porque las personas
funcionarias de salud no están exentas del sufrimiento, la
pérdida ni la necesidad de apoyo.