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Gestión en Salud y Seguridad Social • ISSN: 2215-6216 • Vol. 4 (1): e2025221, Enero-Diciembre, 2025
(Publicado Nov. 20, 2025)
ventilatoria mecánica los 45 días que permaneció en la UCIN, trece
días más después del ingreso fue necesaria la realización de una
traqueostomía. Fue imposible el destete del Apoyo Ventilatorio
Mecánico (AVM) por un tiempo no mayor de 15 minutos, además,
presentó alteraciones del sistema cardíaco, ya que, a cuatro días
del ingreso, manifestó una disminución del gasto cardíaco, así
como extrasístoles ventriculares, por lo cual requirió la adminis-
tración de inotrópicos así como digitálicos. Un factor exacerbante
desde un comienzo es la anemia; luego plaquetopemia, leucocito-
sis y finalmente leucopenia producida por la sepsis.
Para suplir la necesidad de alimentación se instauró la nutrición
enteral mediante sonda nasogástrica. Posteriormente se observa
sangrado de tubo digestivo alto y bajo, por lo cual debe realizarse
lavado gástrico, reposición de volúmenes con hemoderivados y se
instaura nutrición parenteral.
En la eliminación a nivel renal, a comienzos de noviembre se ins-
taura una insuficiencia pre renal aguda y anuria. En la necesidad
de protección de la piel se inició con la identificación de úlceras por
presión, grado II en los talones y región sacrocoxígea, relacionado
con el reposo prolongado y el edema generalizado. Aparece lace-
ración en cuello ocasionado por la fijación de la traqueostomía y
en muslo derecho por la fijación de la sonda vesical. Se observaron
múltiples hematomas en miembros superiores debidos a puncio-
nes arteriales, realizadas por turno.
Los registros en los que se basó el estudio de caso, se realizaron
en su totalidad por la estudiante de la especialidad durante el tur-
no matutino. Se pudo constatar que en algunas ocasiones existía
déficit de higiene y confort producto de la no satisfacción de es-
tas necesidades durante el turno nocturno de enfermería y se le
encuentra en seis ocasiones con medidas de sujeción. En adelante
sólo se hará referencia a lo observado y al desempeño de los tres
roles de cuidado: informar, abogar por sus intereses y valores, y
comprender empáticamente a la usuaria en su proceso vital.
La comunicación con la señora sobre su enfermedad y en particu-
lar sobre los procedimientos de enfermería que se le estaban reali-
zando tuvo un cambio. Inicialmente, los primeros 10 días, cuando
su estado de ánimo era más favorable y tenía una disposición a
colaborar, la señora era informada sucintamente sobre cada pro-
cedimiento (higiene y confort, administración de medicamentos).
En el caso de las gasometrías, éstas eran realizadas por el técnico
de inhaloterapia de turno, quien, en ocasiones, además de infor-
marle, también bromeaba con ella. Sin embargo, conforme su
estado de ánimo iba decayendo fue necesario pasar del plano de
la mera información a la negociación sobre los cuidados. Es decir,
era necesario conversar con ella más extensamente para conven-
cerla de los beneficios que obtendría luego de cada cuidado y así
obtener su consentimiento para realizar cada práctica.
La comunicación se amplío y diversificó no sólo en sus propósitos,
sino en la duración, en la frecuencia y en los contenidos. Este rol de
más activo involucramiento con la señora fue desempeñado prin-
cipalmente por la estudiante.
Le realizaron un tacto vaginal en el que se argumentaba la nece-
sidad de exploración por sangrado a ese nivel, a ese respecto se
ejerció el rol de abogar por los valores de la señora. Frente a la de-
cisión médica, se optó por exponer los valores de la persona sin
hacer alusión a la poca relevancia de los datos que conseguirían,
y la estudiante reaccionó rechazando la pertinencia ética
de tal procedimiento.
Se le comentó al médico acerca de los temores y pudor, así como la
negación de vida sexual activa de la señora y que, desde el punto
de vista ético, la oscultación probablemente la expondría a una si-
tuación muy vergonzosa, la dejaría muy alterada y constituiría un
menoscabo a su dignidad. Sin embargo, el médico no consideró
la opinión profesional y procedió a realizar el tacto, sin éxito en el
procedimiento puesto que la señora era núbil.
Fue de esperar que la comunicación y en general la relación de la
señora con el equipo de enfermería, fue radicalmente transforma-
da luego del episodio de la auscultación vaginal.
La señora quedó muy alterada ese día, rechazando los cuidados.
En días siguientes conservó una reacción hostil hacia el equipo de
enfermería, al parecer porque lo ubicaba como responsables de
las “agresiones” que fue recibiendo.
Finalmente, la comunicación con la señora no alcanzó el nivel
de empatía deseable para una persona que se encuentra en una
situación de enfermedad terminal. Si bien el equipo estable de
enfermería mantuvo durante todo el proceso un vínculo correcto
en lo instrumental y procedimental, en lo expresivo fue más bien
indiferente y frío. Sólo estaban junto a la señora el tiempo estric-
tamente necesario. El resto del tiempo del turno, el vínculo entre
enfermería y ella fue mantenido por la presencia de la estudiante
de enfermería.
Datos de ensañamiento terapéutico en la usuaria
En este difícil equilibrio entre ensañamiento y desahucio prema-
turo, cabe señalar las situaciones que obligaban a procedimien-
tos terapéuticos inútiles. Dado que fue infructuoso el destete del
ventilador mecánico, se hizo necesario realizarle gasometría para
establecer los parámetros del ventilador según sus requerimien-
tos, habiéndose indicado dos gasometrías por turno. Diariamente
y durante 45 días desde su ingreso, la usuaria fue puncionada seis
veces al día sólo para la regulación de los parámetros ventilato-
rios; un total de 270 veces.
Desde su ingreso a la Unidad de Cuidados Intensivos, se le indicó
una radiografía de tórax diaria que se realizaba en el turno matu-
tino. El objetivo era monitorear la evolución del derrame pleural.
Este procedimiento implicó la movilización de la señora por parte
de los técnicos radiólogos, el contacto con la placa (el período co-
rresponde al otoño-invierno), sin beneficios visibles para la señora.
En la bibliografía no existe consenso respecto a si otros procedi-
mientos resultarían o no desproporcionados, pero pudieran ser
cuestionables, por ejemplo, la realización de diálisis, la manuten-
ción de un gasto cardíaco a expresas de la utilización de inotrópi-
cos y digitálicos en un corazón que “ya no da más”, y la utilización
de antibioticoterapia. Y finalmente, cuando se produce el paro
cardio respiratorio la realización de maniobras reanimatorias.
Es sabido que, en los estadios finales de la sepsis, la plaquetope-
nia lleva a sangrados frecuentes, ya que frente a un bajo gasto
cardíaco el organismo trata de suministrar oxígeno a cerebro
corazón y riñones en detrimento del resto del organismo, lo cual
también lleva a la producción de sangrados. Por lo tanto, el proce-
dimiento de tacto vaginal, es el indicador más claro de que hubo
ensañamiento terapéutico, éste no iba a cambiar radicalmente la