Conocimientos sobre sexualidad humana en jóvenes de 18 a 20 años de edad
de ambos sexos que trabajan.
Un estudio desde la perspectiva de los procesos de socialización

Rosiris Herrera Hernández*

Resumen

La presente investigación tiene como eje central determinar los conocimientos sobre sexualidad humana que poseen adolescentes entre 18 a 20 años de edad que trabajan, describiendo la manera en que las diferencias según género se expresan en la sexualidad y explorando la influencia que produce la incorporación al trabajo en los conocimientos sobre sexualidad.

El estudio evidencia que los y las adolescentes trabajadoras mantienen una vida sexual activa, marcada por estereotipos y temores, diferenciada por género, que pone en riesgo la salud de ambos. Ni el sistema educativo ni la familia están brindando la formación adecuada en el tema.Tanto las empresas donde trabaja población adolescente como el Estado deben mostrar mayor interés en este aspecto y propiciar espacios de formación sobre el tema.Introducción

La incorporación de adolescentes a la esfera laboral es una realidad en nuestro país, tanto así que el grupo que se ubica entre los 12 y 19 años de edad es el que más se suma a la población económicamente activa. (Torrico, 1996), ya que se constituye en una alternativa para mejorar sus condiciones de vida, por lo general, precarias. Con su trabajo se constituyen en una importante fuente de ingresos económicos para la familia, con lo cual muchas necesidades son atendidas. (UNICEF, 1999).

Los conflictos, angustias y ansiedades que caracterizan la etapa adolescente, no dejan de presentarse en la población joven trabajadora. La autoestima y la percepción de sí mismos se ven adicionalmente influenciada por las experiencias que proporciona el ámbito laboral. La sexualidad y visión del mundo que construyan se sustenta, también, en estas experiencias. El desarrollo adolescente no se detiene, solo se enfrenta a circunstancias diferentes al del resto de la población joven que no labora.En el presente documento encontraremos datos que nos indica que efectivamente el integrarse a laborar durante la edad adolescente propicia el inicio de una vida sexual activa y sin mayores limitaciones. El contar con dinero que proviene del trabajo facilita un alto nivel de independencia, así como el relacionarse con personas de diferente manera de pensar y actuar, con valores y creencias que influyen en los conocimientos y comportamientos sexuales de los y las adolescentes trabajadoras.

Marco de referencia

El tema de la sexualidad adolescente a propiciado la realización de diversas investigaciones desde diferentes disciplinas en las áreas de la salud y de las ciencias sociales. Así encontramos que de la escuela de Enfermería (U.C.R.) las investigadoras Leiva Díaz (1988), M. Noguera (1992), E. Picado y E. Villalobos (1992), G. Allen (1995), O.M. Alvarado Quirós y otras (1995 1996) han incursionado en el estudio de conocimientos y opiniones, así como elaborado y desarrollado programas de capacitación en sexualidad a diferentes poblaciones.

De la escuela de Formación Docente (U.C.R.) encontramos a investigadores (as) como C. Paniagua (1974), A.L. Abdelnour y L.M. Garzona (1990), R. Arce y Z. Bonilla (1993), entre otras, que también se han interesado en el tema.

Por su parte, de la escuela de Psicología (U.C.R.) investigadores como A. Brenes y E. Quirós (1971), C. Chacón y A.L. Gómez (1986), L. Chacón y D. Lara (1987), A.T. Alvarez (1991) entre otras, se han dedicado al estudio de la sexualidad desde diversos ángulos. Especialmente, la investigadora Dina Krauskopf se ha destacado por su interés en estudiar a la población adolescente en cuanto a su desarrollo y desenvolvimiento en general. Varios de sus estudios se refieren a adolescentes embarazadas (1985, 1989), el período adolescente en sí, los procesos de cambio y adaptación, y el impacto de las circunstancias socioeconómicas actuales (1998).

El sustento teórico de la investigación se centra en el proceso de socialización en cuanto las instancias socializadoras, (la familia, el sistema educativo, la iglesia y los medios de comunicación colectiva) se constituyen en las principales formadoras de las personas. Como complemento teórico, se aborda el proceso de socialización primaria y el secundario, así como también el aspecto del género, importante de incluir ya que de tal manera se define a las personas y se estructura su accionar social.

También se definió y conceptualizó el período adolescente y la sexualidad, la cual se concibe más allá de lo propiamente biológico anatómico, integrada de factores psicológicos, emocionales e ideológicos.Por último, se aborda el tema del trabajo adolescente, lo que motiva e impulsa a la población adolescente a integrarse tan tempranamente al ámbito laboral, en especial a las maquilas, las que se constituyen en empleadoras por excelencia de esta población.

Problema y Objetivo

Según lo arriba expuesto, se procede a plantear el siguiente problema y objetivos.

Problema

 ¿Qué conocimientos sobre sexualidad humana, desde la perspectiva de los procesos de socialización, poseen
 adolescentes que trabajan?.

Objetivo

General
 

  • Determinar los conocimientos sobre sexualidad humana, desde la perspectiva de los procesos de socialización, en adolescentes trabajadores.
  • Describir la forma en que las diferencias según género se expresan en la sexualidad de los y las adolescentes.
  • Explorar la influencia que produce el trabajo en los conocimientos sobre sexualidad de los y las adolescentes.
  • Específicos:

    1.1. Identificar los conocimientos de índole biológico que poseen los adolescentes trabajadores.

    1.2. Señalar los conocimientos sobre sexualidad que poseen jóvenes que trabajan, desde la perspectiva psicológica - emocional.

    1.3. Describir los conocimientos de sexualidad de jóvenes que trabajan, adquiridos durante el proceso de socialización primaria y secundaria.

    2.1. Enunciar las diferencias de roles sexuales según género en los y las adolescentes trabajadores.

    2.2. Mencionar la aceptación que tienen los y las adolescentes con respecto a los diferentes roles sexuales.

    3.1. Relacionar el ingreso al ámbito laboral de los y las adolescentes con su conducta sexual.3.2. Resaltar aquellas conductas sexuales de riesgo a las que podrían estar expuestos (as) los y las adolescentes trabajadores.Metodología

    Este apartado se dividió en: tipo de estudio, población de estudio, procedimiento de la investigación, definición de instrumentos y análisis de la información recopilada.

    El tipo de estudio es el exploratorio ya que busca el avance en el conocimiento que se tiene sobre el tema, mientras que la metodología utilizada es la cualitativa al considerar que la misma permite un acercamiento más profundo al objeto de estudio, rescatando el contacto directo y la vivencia de la relación con los y las adolescentes.

    La población participante en la investigación la conformaron cuatro varones con edades entre los 19 a 20 años de edad y cinco mujeres con edades oscilantes entre los 18 y 24 años. Todos ellos debían cumplir con requisitos básicos que aseguraron su participación, a saber: tener un mínimo de tres meses de trabajar en la empresa, participación voluntaria, no mantener ni haber tenido una convivencia de pareja. Se solicitó, además, firmar el "consentimiento informado" como "contrato" de participación entre la investigadora, la Empresa y los y las participantes.

    Para conformar los grupos se recurrió a una Zona Franca, donde el servicio médico de la misma respaldó la investigación, propiciando el contacto con el departamento de Recursos Humanos de una empresa maquiladora de alta tecnología. Una vez aprobada por las autoridades de la empresa, se procedió a colocar invitaciones en partes visibles de la misma. La respuesta fue inmediata por parte de las muchachas, no así de los muchachos, grupo del que se dificultó su constitución. Vale señalar la colaboración brindada por el departamento de Recursos Humanos en la investigación, sin la cual la investigación no se hubiera logrado realizar.

    La estrategia definida para obtener la información fue mediante la realización de un taller que diera respuesta a los objetivos planteados. Es importante señalar que se utilizaron actividades dinámicas que movilizaran y motivaran a los y las participantes.

    Análisis de la información por objetivos

    El análisis de la información recopilada se estructura sobre la base de la descripción de las ideas que cada grupo aportó, según el tema abordado en las diferentes sesiones. Con ello se pretende identificar posibles relaciones y / o contradicciones, así también identificar las opiniones expresadas en ambos grupos en cuanto son o no compartidas por los y las participantes.

    Para efectuar el análisis respectivo se definieron varias categorías, tomando como base los objetivos de la investigación. A continuación se desarrollarán dichas categorías, donde los resultados obtenidos se describen y analizan.

    Conocimientos de tipo biológico

    Varones

    Los varones conocen sobre la anatomía humana, los órganos sexuales y el sistema reproductor en términos generales. Sin embargo hay una debilidad en cuanto a conocimientos de los órganos sexuales internos, tanto del hombre como de la mujer. No relacionan las características sexuales secundarias como parte de la sexualidad. Conocen en forma general el funcionamiento de los órganos reproductores, con énfasis en lo masculino y con mucha confusión con respecto a lo femenino.

    Consideran importante los conocimientos de tipo biológico en cuanto se requieren en la relación sexual propiamente dicha, o sea, su interés se centra en los órganos sexuales externos. No hacen mención a los órganos sexuales internos, ni propios ni de las mujeres.

    Se pudo determinar que entre más nivel de escolaridad, mayor conocimientos sobre la anatomía de ambos sexos (interna y externa) y su funcionamiento. Es precisamente el ámbito escolar un espacio donde aprenden sobre sexualidad, tanto por los aspectos que incluye el curriculum como también por la relación con pares y terceros.

    En cuanto a las características sexuales secundarias, el énfasis lo depositan al mencionar la vellosidad en el pecho y la barba de los hombres y en el área genital de ambos sexos; además se refieren al crecimiento del busto en la mujer, dejando sin mencionar otras características secundarias que también se desarrollan durante la adolescencia. Uno de los participantes hace mención a la capacidad de engendrar y albergar una nueva vida por parte de las mujeres, como una característica muy especial y única.

    Mujeres

    Conocen sobre los órganos sexuales externos e internos de la mujer, y utilizan los nombres correctos de ellos. También conocen sobre la anatomía masculina externa, no así la interna. Sobre el funcionamiento, los conocimientos son un poco mayor en lo que se refiere a su propio sexo, aunque expresaron confusión con respecto a aspectos como el ciclo menstrual, en cuanto a la duración del mismo y el momento más factible de fecundación del óvulo.

    A pesar de que la maternidad y el parto se constituyen en una capacidad exclusiva de la mujer, estas adolescentes no se refirieron a ello como un aspecto de la sexualidad, lo excluyeron por completo de este contexto. El mismo es retomado cuando se exploran los roles, definiendo la maternidad como algo negativo al considerarla una obligación/imposición y no una opción. "Desde que somos niñas nos dan muñecas para jugar, para que aprendamos a ser mamás, cuando grandes solo nos convertimos en mamás" (Ligia, 18 años).

    Las características sexuales secundarias que ellas mencionan coinciden con las descritas por los varones, a saber, vellosidad en el área púbica y en el pecho. El busto en las mujeres y el pecho en los varones, es señalado. El nivel de escolaridad no resultó determinante en cuanto a marcar la diferencia en los conocimientos, como si sucedió con los varones.

    Se encontró que las mujeres se preocupen por conocer al varón y su funcionamiento sexual en cuanto lo relacionan con la procreación, ya que les ha sido transmitido que la responsabilidad de prevenir un embarazo es de la mujer y no del hombre. Tal creencia se ve reforzada cuando las muchachas insisten en querer saber cómo se utiliza el preservativo.

    A manera de síntesis, se puede decir que las mujeres conocen más sobre su propia anatomía que los varones sobre la suya propia. También el que existe coincidencia en las características sexuales secundarias mencionadas tanto por varones como por mujeres, así como en el hecho de que se obviaron una gran cantidad de detalles por parte de ambos grupos. Además resulta interesante como un muchacho se refiere a la maternidad y no así las muchachas.

    Ambos, mujeres y hombres, poseen conocimientos elementales sobre la anatomía y funcionamiento de los órganos sexuales reproductores. No mencionan más que unas pocas características sexuales secundarias y la confusión en cuanto al funcionamiento de los órganos internos masculinos y femeninos se da en ambos grupos. A los muchachos les interesa conocer más de la anatomía mientras se requiera para la relación sexual, mientras que a las muchachas les interesa para evitar un posible embarazo, lo cual es percibido como un castigo ante la transgresión.

    Conocimientos de tipo psicológico - emocional adquiridos durante la socialización primaria y secundaria.

    La socialización primaria y secundaria por la que han pasado (y continúan siendo influidos) los y las muchachas es diferente para cada grupo según el género, de ahí que los resultados puedan diferir entre ambos.

    Varones

    Durante la socialización primaria los varones aprenden sobre sexualidad en "la calle, con los amigos". Entre lo que aprenden está los nombres de los órganos reproductores y el busto, con un lenguaje típico de esta etapa de desarrollo y acorde con lo que escuchan de sus padres y otros niños mayores. Este lenguaje "vulgar" se mantendrá para el resto de la etapa infantil y adolescente, aunque no se atrevieron a utilizarlo en el grupo. Sin embargo, lo siguen utilizando con los amigos y amigas. Las figuras paternas no son mencionadas como transmisoras de información al respecto, de hecho están totalmente ausentes. La familia, por su parte, es mencionada solo por un participante, estando ausente totalmente en la experiencia de los otros participantes.

    Valga señalar que el lenguaje "vulgar" viene a fragmentar el cuerpo humano, convirtiéndolo en un objeto o en varios objetos que no pertenecen a un todo. Ese todo sería un ser humano que al separarlo deja de serlo para convertirse en objetos que pueden utilizarse a conveniencia sin que por ello se produzca sentimientos de culpa. Se deshumaniza así a la persona humana, separándose lo afectivo de lo sexual.

    En la socialización secundaria el grupo de amigos vuelve a tomar relevancia como el que enseña sobre sexualidad. Es principalmente el grupo de pares con el que se habla del tema abiertamente en busca de información que llene dudas y cuestionamientos. En segundo plano están los maestros/as y profesores/as, o sea, la educación formal. La televisión y los libros son mencionados como el tercer medio de donde obtienen información. De la iglesia critican las enseñanzas contradictorias, en clara referencia a que "se predica una cosa y practican otra". De esta instancia socializadora no recuerdan haber recibido ninguna enseñanza. No se menciona a la familia.

    Es importante mencionar un elemento expresado por los muchachos con respecto al sistema educativo y la familia. Aunque el primero de ellos tiene como obligación curricular tocar el tema de la sexualidad, lo hace bajo el criterio de que debe ser la familia la que lo aborde. Pero como ya vimos, la familia niega casi en forma absoluta el asunto en mención, quedando de esta forma los hijos e hijas desinformados al no ser cubiertos por ninguno de estos medios socializadores.

    Durante la socialización secundaria empiezan a relacionar aspectos de tipo psicológico emocional con la sexualidad. Por ejemplo hace referencia a las diferentes formas de "pensar", la mirada, tono de voz, forma de vestir, sensualidad, delicadeza, inteligencia, amor, respeto, concepto sobre lo qué es "una mujer", las piernas, el cabello, las manos, "el trasero", los ojos.

    Otro aspecto importante es que los varones asumen como su "deber" el llegar a conquistar a la mujer. La presión de grupo es importante en este sentido, ya que se pone en cuestionamiento "la hombría". Consideran adecuado que la fémina haga saber su interés por el muchacho, pero ésta debe ser sutil ya que de lo contrario se le vería como inapropiada o "atrevida", lo cual hace suponer que "no tiene una buena reputación", sobretodo cuando apenas se está conociendo a la mujer. El reto para el varón es llegar a confirmar "qué tipo de mujer es", y según se le considere así serán "las intenciones".

    Los estereotipos sobre la mujer se evidencian aquí, así también sobre la sexualidad, en cuanto a que se permite el acercamiento con mujeres consideradas "no decentes", criterio muy subjetivo y por demás desvalorizante hacia la mujer. La polarización entre mujer "mala y buena" se expresa claramente. Se niega así la posibilidad de que cualquier mujer desee el acercamiento sexual y se le achaca a que la que si lo desea y está soltera, se pone en entredicho su "calidad como persona".

    Junto a este estereotipo, los muchachos evidenciaron poseer un concepto sobre la sexualidad que va más allá de lo genital, donde los sentimientos, la relación, el compartir, el divertirse, también se considera. Al respecto opinan que "el amor hace que se comparta con otra persona muchas cosas que no tienen que ver con mantener relaciones sexuales y que lo hacen sentir bien a uno y a ella también" (Fermín, 20 años), "el querer a la otra persona es parte de la sexualidad" (Alex, 20 años).

    En síntesis, los varones consiguen una identidad personal y social más integrada gracias a que se les permite relacionarse en mayor medida con pares y otras personas desde una corta edad. Su integración a lo público se da más pronto en el tiempo que lo que se les permite a las mujeres.

    Mujeres

    La socialización primaria es para estas muchachas diferente a los varones. Para ellas durante este proceso no se habla ni se toca el tema de la sexualidad. No mencionan al grupo de pares como referencia en lo absoluto, ya que al contrario de los varones ellas permanecen la mayoría del tiempo en sus casas acompañadas principalmente por la madre. Es precisamente esta figura la que se menciona como única referencia en el sentido de "aconsejar y advertir" a las niñas para que cuiden "la forma de sentarse sin enseñar los calzones" (Flor, 20 años).

    Toda la información que se recibe es con respecto a la manera adecuada de sentarse. Esta insistencia en tal sentido, lo interpretan como "algo peligroso, o que algo malo les podía pasar si enseñaban los calzones". Para ellas, la indicación insistente de la madre significaba que emitir la conducta era "algo malo" y que deben ser "recatadas".

    Muy posiblemente, la madre pretendía evitar "la seducción" de los hombres por parte de las niñas, asumiendo que para los varones el ver los calzones de una niña resulta excitante. De ser esto así, el mensaje enviado a las niñas es muy delicado. Por un lado se les está indicando que aún desde pequeñas son objeto de deseo sexual para los hombres, pero porque ellas mismas lo provocan ("al enseñar los calzones"). De tal forma que si un hombre abusa sexualmente de una niña, la responsabilidad y culpa no es del hombre, sino de la niña que "lo sedujo".

    Se le enseña también a la niña a que tiene "algo malo" en su sexualidad y que debe ocultarlo, así como a sentirse culpable y avergonzada si no lo hace. Además, al enviarse este mensaje solo a la niña y no al niño (los muchachos no reportaron nada similar), se está suponiendo que los niños no son abusados sexualmente, lo cual no es real.

    Para las niñas, este proceso socializador lo viven principalmente dentro de la casa, junto a la madre, no como los varones a los que ya se les permite la relación con amigos, o sea, se les posibilita estar fuera de la casa, relacionándose con otros niños. Tal situación es un ejemplo de la diferenciación por género, donde las mujeres desde niñas son mantenidas bajo un estricto control paterno como aprendizaje para que posteriormente se mantengan sometidas ante otras figuras de autoridad, sin pensar en revelarse.

    La socialización secundaria viene a cambiar en cierta medida esta situación al propiciar que las niñas se relacionen con pares y formen grupos de amistades, con lo cual empieza el intercambio de experiencias y conocimientos. Se constituye en el principal referente de donde se obtienen información sobre sexualidad. La familia está prácticamente ausente, en especial la figura paterna, aunque la madre continúa siendo la figura sobre la que recae el hablar de sexualidad, siempre en términos de "cuidarse", o sea, de prevenir a la niña de que debe tener cuidado, sin dejar claro en qué sentido.

    Para las muchachas, el grupo de amistades, la madre y el sistema educativo formal, son de quienes reciben información durante la socialización secundaria, en ese orden. La figura paterna está totalmente ausente de este proceso. Sin embargo, consideran que la información recibida no fue de calidad ni impartida de manera adecuada, ya que "no recuerdan nada" de lo visto, especialmente en la escuela.

    Tampoco consideran que el grupo de pares les haya sido valioso, por el tipo de información y la forma en que se transmitió el conocimiento, ya que según su criterio esa información "estaba equivocada y no era lo que querían escuchar" (Carmen, 20 años), lo que les causó una gran confusión. El mensaje sobre la sexualidad llevaba una connotación negativa y peligrosa, lo que incitaba a comprobar por sí mismas si esto era cierto o no.

    Su concepto de sexualidad contiene elementos de tipo psicológico - emocionales. En específico mencionan aspectos como "la cabeza, la mente", es decir, con la forma de pensar, así como con los ojos y el rostro (expresión). Las muchachas tienen interiorizado que sus órganos sexuales implican "maldad", no así los de los varones. Ellas resaltan aspectos anatómicos, dejando por fuera lo psicológico.

    En resumen, para las muchachas resulta más complicado la estructuración de su identidad, la cual se integra con elementos negativos y culpabilizantes con respecto a su sexualidad. El ingreso al ámbito público es más tardío que en los varones ya que la misma familia lo limita.

    Se percibe una clara diferencia con respecto a la influencia de las diferentes instancias socializados, donde para las niñas la principal es la familia, específicamente la figura materna y para los varones es el sistema educativo. Sin embargo, ambos grupos coinciden en que son los "pares" los más influyentes en la adquisición de conocimientos. La relación con otros niños/as y adolescentes retoma una importancia especial en cuanto a la transmisión de conocimientos sobre la sexualidad, lo cual nos hace pensar en la calidad de la misma, al saber que la formación que al respecto reciben no es la más adecuada. Se convierte en un circulo vicioso con características negativas para el adecuado desarrollo de las personas adolescentes.

    Roles sexuales según género y su aceptación.

    Varones

    Los roles sociales a los que hacen referencia los hombres son los siguientes:

    Cuadro2
     
    HOMBRE
    MUJER
  • trabajar 
  • conquistar 
  • proveedor (de dinero y alimentos)
  • descansar después del trabajo (leer el periódico y ver televisión)
  • ser fuerte protector (de la esposa e hijos/as)
  • cuidar niños/as
  • educar niños/as
  • cuidar la casa 
  • preparar alimentos 
  • atender al esposo/compañero 
  • "correr cuando los hijos se enferman"
  • Las mujeres definieron los siguientes roles sociales tanto para los varones como para las de su propio género.

    Cuadro 3
     
    HOMBRE
    MUJER
  • jugar con carros, aviones, bolinchas, trompos dedicarse a jugar
  • dependientes de las mujeres en asuntos domésticos
  • no dedicarse a oficios domésticos
  • utilizar ropa color celeste
  • ser inteligente
  • utilizar aretes y ropa color rosada
  • jugar con muñecas, trastitos y de casita
  • ayudar, cuando niñas, a realizar oficios domésticos
  • cocinar, cuidar niños/as
  • ser "coqueta"
  • tonta
  • cuerpo visto como objeto sexual
  • perdonar la infidelidad
  • trabajar fuera de la casa
  • Como vemos, los roles descritos coinciden con los socialmente aceptados tradicionalmente. Es decir, que la socialización primaria y secundaria se han encargado de dar continuidad a los mismos, transmitiéndolos de generación en generación. Claramente se observa como los roles mencionados para la mujer van en la línea de la subordinación e inferioridad de esta con respecto al varón. La identidad femenina está estructurada sobre la base de estereotipos y roles diferenciados que la ubican en clara desventaja de poder con respecto al hombre. Por su parte, los varones se saben y sienten superiores, aceptando sin dificultad su rol social.

    En el caso de las muchachas, el grupo coincide en que los roles femeninos son de "subordinación" con respecto al varón, y esto les molesta y lo rechazan por considerarlo "injusto". Sobretodo rechazan el que el cuerpo femenino sea utilizado como una mercancía más para provecho de los hombres y que sirva para obtener dinero. También rechazan el papel tradicional de madre - esposa, en cuanto se le asigna la responsabilidad de ejecutar las labores domésticas. Igualmente rechazan el papel de "perdonar la infidelidad, aceptar agresiones, malos tratos y humillaciones por parte de los hombres" (Ligia, 18 años). Sin embargo, y a pesar de esta critica abierta y directa al papel tradicional de mujer, parecen no tener claro el tipo de mujer más adecuado para ellas mismas, aunque si están claras en lo desventajoso, negativo y perjudicial que resulta el actual. No tienen claro si existe otra opción en cuanto al tipo de mujer que se podría ser. Socialmente no se les ha dado una opción válida sobre el tipo de mujer al que pueden aspirar, lo que las llena de confusión.

    Parece que las campañas y medidas que se han tomado desde hace unos años en nuestro país a favor de erradicar prácticas desigualitarias y desventajosas para las mujeres se han quedado cortas al no ofrecer un modelo adecuado que estas adolescentes pudieran asumir.

    Aunque no fueron explícitos/as en cuanto a lo sexual, es de rescatar la consideración de los muchachos con respecto a ser "conquistadores", lo que coincide con lo socialmente esperado de lo masculino en el plano sexual (ser polígamo, tener amplia experiencia sexual, dar primacía a obtener placer aunque esto signifique separar afecto de sexo).

    Las muchachas por su parte mencionaron como una característica femenina el "perdonar la infidelidad" (Carmen, 20 años), lo que refuerza la idea del hombre polígamo y la mujer tolerante, pasiva, fiel, dedicada a la reproducción y cuido de los/las hijos, negándose a sí misma la posibilidad de sentir placer.

    La identidad sexual está bien constituida en los muchachos, asumiendo plenamente y sin cuestionamientos sus variadas características, producto de la sociedad patriarcal en la que viven. Para las muchachas la situación es similar en cuanto han introyectado las especificidades propias de lo femenino, pero al mismo tiempo, se encuentran insatisfechas y rechazando algunas características de tipo discriminatorias.

    El período adolescente propicia que la identidad, incluida la sexual, se defina sobre la base de los roles transmitidos por las figuras socializadoras y la propia reflexión, es el inicio de un proceso que se mantendrá durante el resto de la vida. Por lo obtenido en el taller con los varones, la reflexión por ellos realizada con respecto a su identidad sexual no va más allá de criticar y rechazar el "que el hombre golpee a la mujer". En palabras de los propios muchachos, "el rol que debe cumplir la mujer en el tiempo que esté en la casa es el del cuido de la casa y de los hijos".

    Su posición de "fuertes" y "protectores" son los roles que más defienden. Están muy de acuerdo con no tener que preocuparse por su aspecto físico, ser conquistadores aunque manteniendo el poder de decidir a quien conquistan y a quien no. También aceptan el rol de triunfadores y exitosos así como el que deben poseer dinero, esto como parte de su papel de proveedores. El éxito lo consideran alcanzable siempre y cuando otros hombres y mujeres colaboren con ellos para lograrlo, de hecho, la mujer es considerada como importante en la medida que ayuda a que el hombre llegue a triunfar.No hay un verdadero cuestionamiento sobre la posición del hombre y la mujer en la sociedad, lo cual hace que se perpetúe el rol tradicional. Al respecto, el período adolescente por el que atraviesan y cuya característica es precisamente cuestionar lo establecido, las figuras de autoridad, el orden existente, podría aprovecharse para estimular ese cuestionamiento y ofrecer una opción que permita la igualdad entre hombres y mujeres.

  • Relación entre trabajo y la adquisición de conocimientos en sexualidad.

  •  

     El grupo de varones coincide en que ingresar a trabajar les ha resultado positivo y se sienten satisfechos por ello. Para ellos lo más importante de trabajar se relaciona con la capacidad económica a la que tienen acceso, sin la que no podrían tener bienes, diversiones y metas en general, dado que sus padres no pueden ofrecérselos. El dinero les posibilita relacionarse con otras personas con costumbres, ideas y comportamientos diferentes y desconocidos algunos, resultando esto muy atractivo con lo que se posibilita el intentar repetir esas conductas.Las muchachas por su parte indican que han experimentado cambios positivos al integrarse a laborar, en específico con relación al contacto con las personas, obtener madurez, crecer, ser más independiente en el sentido económico y de toma de decisiones, a estructurar su personalidad, acercamiento con la madre, fijar metas. Dentro de lo negativo que les ha deparado el trabajar mencionan lo siguiente: asumir responsabilidades, rozarse con personas con "pensamiento, vida y personalidad diferente a la propia", recibir órdenes, humillaciones, maltrato físico y moral. Sin embargo, apuntan que tal situación les ha desarrollado su capacidad de discernir sobre lo que les conviene y lo que no, "a ser dura" y a madurar.

    Los noviazgos son parte de la cotidianidad de la población adolescente, aunque para la mitad del grupo no es conveniente un tipo de relación así en el trabajo, porque podría "ser problemático y aburrido. Uno no puede volver a ver a otra muchacha porque le van con el cuento a la novia y ya se hace un pleito. Además es aburrido verse todos los días en el trabajo y luego ir a marcar" (Gerardo, 19 años). La otra mitad del grupo considera que "no representa ningún problema", y más bien piensan que verse todos los días es algo agradable.

    Aunque algunos de ellos y ellas se integraron al sector laboral desde la infancia, no consideran las actividades que realizaban como "trabajo". Parece que el nivel de responsabilidad hace la diferencia en cuanto a como se sienten en el trabajo. El verse bajo un ambiente estructurado y rígido (que implica un tipo específico de vestimenta a utilizar, horarios, niveles de producción, jefaturas, controles, etc.) como en la empresa donde trabajan, les hace sentir con mayores responsabilidades y "atados" a estas circunstancias, lo que elimina "lo divertido" del trabajo. Esto no significa que en términos generales se sientan cómodos en su trabajo actual, pero lo perciben diferente a cuando no implicaba tanta rigidez.

    Un elemento característico que se produce en estos muchachos y muchachas al estar laborando es la sensación de cansancio, de aislamiento del entorno externo de la empresa y de que "son robots", en clara alusión a que están ahí para "producir como máquinas" (Ernesto, 20 años), sin ser tomados en cuenta como personas, o sea, los deshumaniza.

    Bajo estos elementos, parecen ser pocas las satisfacciones que ofrece el ambiente laboral, el cual como ya vimos está lleno de presiones y desmotivaciones, por lo que el aspecto sexual resulta quizá lo que les ofrezca un poco de satisfacción en su vida.

    La sexualidad es un tema de conversación diario entre los muchachos, donde utilizan nombres vulgares, realizan chistes de doble sentido, hablan y "califican" a las compañeras, compiten entre ellos por la conquista de alguna, visitan centros de diversión nocturnos, cuentan sus "aventuras amorosas" hasta los "detalles", es parte de la rutina diaria en la empresa.

    Para las muchachas el tema posee un gran valor que se demuestra en sus conversaciones diarias. Sin embargo, ellas consideran que el ámbito laboral ha influido poco en sus conocimientos sobre sexualidad, y en mantener una vida sexual activa ya que manifiestan que "toman sus propias decisiones" (Carmen, 20 años; Martha, 19 años). Sin embargo, si manifiestan haber recibido presión por parte de ambos grupos en asuntos sexuales. Ellas mencionan que existe una diferencia en cuanto a los aspectos en que presionan los varones y las mujeres.Los discursos son diferentes en hombres y mujeres, coincidiendo con su rol tradicional. Los hombres resultan más permisivos en cuanto a llegar al contacto sexual íntimo y ven como responsabilidad única de la mujer si queda embarazada. La mujer por su parte se muestra con más reservas, aunque se atreve a experimentar en el ámbito sexual.

  • Conductas sexuales de riesgo a las que se ven expuestos estos adolescentes.

  •  

     El deseo de experimentar la intimidad sexual, propiciado por su propio desarrollo, la curiosidad que el tema despierta más la presión de grupo y la independencia y libertad en la toma de decisiones, así como la capacidad económica que el trabajo les ofrece, hace que se expongan a situaciones de riesgo.Aunque inicialmente los muchachos reportaron utilizar "siempre medidas de protección" (preservativo) al tener relaciones sexuales coitales, luego reconocieron que no es así en todos los casos. Para los varones, el preservativo es el principal método de protección al que recurren cuando van a intimar sexualmente, sin embargo situaciones como avanzar en la relación con la otra persona e ir ganando intimidad y confianza, hace que se considere innecesario la utilización del mismo. La posibilidad de contagiarse de alguna enfermedad de transmisión sexual e incluso el SIDA, es una realidad, pero la confianza en la pareja hace que se olviden las medidas de protección. Lo mismo ocurre con respecto al embarazo, responsabilidad que depositan en la mujer.

    La confianza en la compañera, el "no estar preparados y no pensar bien" (Alex y Fermín, 20 años), son las razones por las cuales se arriesgan. La presión de grupo y el concepto de masculinidad, parece ser lo que empuja a dejar de lado la protección. Algo tan importante para su salud y el futuro, queda relegado a un segundo plano.

    Otro aspecto importante que se reveló es el que no solo tienen una compañera sexual. De hecho, pueden mantener relaciones sexuales con la novia y también con alguna amiga o conocida. Para ellos, el placer es permitido y lo pueden conseguir con varias compañeras sexuales al mismo tiempo, sin sentir culpa o vergüenza. Socialmente se espera esto de los varones Si a esto le unimos el que no siempre utilizan el preservativo, definitivamente se están poniendo en riesgo ellos y arriesgan también a sus diferentes parejas sexuales.

    El "amor" es para los muchachos lo que da la posibilidad de mantener relaciones sexuales, aunque no exclusivamente, por cuanto otros elementos como "no poder decir que no porque entonces pueden decir que uno no es hombre" (Fermín, 20 años) también los impulsa a aceptar acercamientos que les podría perjudicar.

    Al contrario que en los varones, las muchachas basan su conducta sexual en el "amor", es decir, para mantener relaciones sexuales debe mediar ese sentimiento. "Acostarse con el novio es una cosa, porque una lo ama y son novios, pero acostarse con un amigo o un conocido no debe ser, pueden salir hablando de la muchacha" (Carolina, 20 años).

    Un aspecto que se consideró podría detectar la investigación, es el acoso sexual. Sin embargo no fué así. Ni las muchachas ni muchachos mencionaron el tema. Esto se podría deber al tipo de empresa, con un ambiente muy estructurado y controlado que no propicia el fenómeno.

    Las conductas de riesgo a las que ellas pueden estar expuestas son similares a las de los varones. Según la información obtenida, solo existe preocupación por utilizar las medidas de protección en cuanto eviten la posibilidad de un embarazo (los varones consideran que esta posibilidad es cuestión de "suerte"), sin considerar el posible contagio de cualquier enfermedad de transmisión sexual (E.T.S.) e incluso el SIDA. Además, la utilización de los métodos de protección (de los cuales conocen más de cinco) no es constante, lo que las expone a embarazos no deseados y al posible contagio.

    Se puede decir que la poca utilización de métodos de protección no se debe a desconocimiento de los mismos, sino a una imposibilidad de exigir su uso, ya sea por "no estar preparadas" o por considerar que no es apropiado ya que podría afectar la relación con su pareja.En resumen, embarazos no deseados, contagio de alguna enfermedad de transmisión sexual y/o el SIDA, pueden llegar a ser posibles consecuencias ante la no utilización de métodos de protección. Esto sobre la base de la confianza depositada en el compañero/a sexual y a considerar inadecuado el protegerse a sí mismas/as según la ocasión y la pareja con la que se involucren.Conclusiones y Recomendaciones

    A continuación se plantean las conclusiones a las que se ha llegado luego de conocer los resultados obtenidos. Las mismas se presentan según los objetivos generales planteados en la investigación. Las recomendaciones cierran el capítulo, como un aporte al bienestar de la población adolescente trabajadora, poseedora de derechos sexuales y que se merece disfrutar de los mismos.

    Las conclusiones son las siguientes:


     Al Estado Costarricense:


    A la Familia:

    Al Sistema educativo: Al Servicio Médico de la Zona Franca: A la Empresa: Al profesional en Psicología: A los y las adolescentes colaboradores: Generales:


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    *Licencida en Psicología
    Trabaja actualmente en el Area de proyección social de la Municipalidad de San José
    Correo electrónico: rherrera @msj.co.cr